Aprende a construir tu protocolo de investigación
- Tesicafé
- 22 jun
- 5 min de lectura
Diana López García
El protocolo de investigación es una herramienta fundamental en el ámbito académico y profesional, consta de un plan de trabajo que establece estrategias, tácticas y conceptos para estudiar un tema de manera delimitada. Sirve como un "mapa de ruta" o la "columna vertebral" de cualquier proyecto, proporcionando la estructura necesaria para que el investigador no se pierda durante el proceso.
La construcción del protocolo de investigación constituye la base táctica y estratégica de cualquier proyecto académico. Funciona como un mapa de ruta que orienta decisiones, delimita el problema y articula teoría, metodología y objetivos. El enfoque metodológico plantea que la metodología propuesta en el #Tesilibro no es un apartado aislado, sino un proceso continuo que inicia desde la formulación de la pregunta de investigación. Bajo esta lógica, el protocolo no es un documento estático, sino una guía que se construye y ajusta a lo largo del desarrollo del estudio.

¿Qué implica su construcción?
Un protocolo estándar suele integrar elementos como portada, resumen, introducción, planteamiento del problema (con preguntas y objetivos), justificación, antecedentes, perspectiva teórica, metodología, cronograma y referencias.
Sin embargo, el corazón del protocolo es el planteamiento del problema, que implica un ejercicio analítico de delimitar cuatro elementos clave:
Proceso o problema: La relación principal que se quiere investigar.
Sujeto: Quiénes serán el centro de la atención.
Espacialidad: El lugar o contexto geográfico.
Temporalidad: El periodo de tiempo que abarca el estudio.
A continuación, se detalla su utilidad, implicaciones y variaciones según el contexto:
¿Para qué sirve?
Sentar las bases: Define qué se quiere conocer y bajo qué términos.
Delimitación estratégica: Permite fijar los límites del objeto de estudio, definiendo categorías, el marco teórico y la ruta metodológica.
Organización: Integra las actividades en un cronograma de trabajo para gestionar el tiempo de forma efectiva.
Guía ante la incertidumbre: Funciona como una brújula que orienta al investigador cuando se enfrenta a grandes volúmenes de información, ayudándole a recordar hacia dónde quiere ir.
Variaciones según la institución y el campo de estudio
Cada institución o facultad marca su propia normatividad y orden de los elementos. Por ejemplo, algunas universidades piden la justificación antes que la pregunta de investigación, o incluyen apartados específicos como el "argumento central" para obligar al investigador a sintetizar su postura.
Tesis o Tesinas: Se enfocan en demostrar una alineación rigurosa entre objetivos, hipótesis y metodología para fines de graduación.
Artículos Académicos: Pueden requerir protocolos más ágiles centrados en la bibliografía y la corrección de estilo para su publicación.
Prácticas Profesionales e Informes: En campos como la arqueología o la medicina, el protocolo se utiliza para estructurar informes de trabajo o procesos de gestión (como implementar nuevos procesos en cirugía ambulatoria), donde la investigación tiene un fin práctico e inmediato de mejora institucional.
Delimitar para investigar
Según las recomendaciones de Creswell, uno de los pasos centrales es la delimitación del problema, entendida como un proceso de reducción progresiva del tema. Se propone un modelo tipo “embudo” que integra cuatro elementos: proceso o problema, sujeto, espacio y tiempo. Esta delimitación permite diferenciar el núcleo del estudio (el “tronco”) de los elementos contextuales (las “ramas”).
Mientras que, el objeto de estudio se define como la articulación entre problema, teoría y metodología. No se establece de una vez, sino que se construye durante todo el proceso investigativo.
Validar el uso de IA
El uso de IA debe ser evaluado de forma constante. Para ello, el Dr. Edgar Zuñiga propone el sistema de semáforo:
Verde: aportes útiles que pueden integrarse al trabajo.
Amarillo: sugerencias que requieren revisión o ajuste.
Rojo: contenidos que deben descartarse.
Este filtro permite mantener control sobre la información generada por herramientas automatizadas y evitar su incorporación acrítica.
En este sentido, el investigador no delega la interpretación: es quien construye las relaciones entre los elementos de la realidad. La IA no observa el fenómeno; solo responde a instrucciones. Su utilidad depende de la claridad con la que se formulan los prompts.
Herramientas para el protocolo
El ecosistema de herramientas cumple funciones específicas dentro del proceso:
Paperpal: orientada al análisis académico. Funciona como un comité crítico que detecta ambigüedades, vacíos metodológicos y problemas de redacción. También genera preguntas analíticas y sugiere mejoras en el texto.
SciSpace: permite buscar literatura y dialogar con artículos para extraer definiciones de conceptos o variables.
Google NotebookLM: facilita la organización de documentos y el análisis del corpus, permitiendo revisar la coherencia del planteamiento.
ChatGPT y Gemini: útiles para lluvia de ideas, reestructuración de títulos y síntesis de información.
Claude: permite generar representaciones visuales del protocolo, como diagramas o esquemas.
Research Rabbit, Consensus y Zotero: apoyan en la búsqueda y gestión inicial de fuentes.
Construcción de prompts
El uso de IA en investigación depende de la calidad de los prompts. Un prompt efectivo debe incluir:
Asignación de rol: indicar quién solicita la información y qué función debe asumir la IA (por ejemplo, comité académico).
Contexto del proyecto: describir el tema, el avance o el problema de investigación.
Tarea delimitada: especificar qué se espera (identificar vacíos, ambigüedades o preguntas metodológicas).
Categorías de análisis: señalar conceptos o palabras clave que deben revisarse.
De acuerdo con Tesiasesor Zúñiga, el proceso no es lineal. Requiere interacción constante (“pimponeo”) para ajustar instrucciones y mejorar resultados.

Control del proceso
El uso de inteligencia artificial no elimina la responsabilidad del investigador. El protocolo sigue siendo una construcción propia que organiza el camino de la investigación. La IA puede asistir en la precisión del lenguaje o en la identificación de problemas, pero no define el rumbo del estudio.
En síntesis, este proceso no se automatiza: se diseña. La tecnología acompaña el proceso, pero el control metodológico permanece en quien investiga.
Finalmente, el protocolo no es un documento estático que se guarda tras ser aprobado; es un plano que debe consultarse y ajustarse constantemente a medida que el investigador interactúa con la realidad, ya que el objeto de estudio se construye durante todo el proceso.
¡Dale play igue aprendiendo con el episodio de Tesitips comeplementario a esta nota!
¡Te invitamos a seguir cada lunes nustro blog de Tesitips! En las próximas notas abordaremos la construcción de técnicas para el camino metodológico con asistencia de IA.
Esta nota fue elaborada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT), utilizadas para mejorar el tono periodístico, la sintaxis y la creación de infografías. Asimismo, se empleó Google Notebook para identificar los puntos clave (bullets) de la sesión Metodología con asistencia de IA del Seminario de IA para la investigación, 2.ª edición, así como para apoyar la redacción de la infografía principal.
No obstante, el proceso contó con una intervención humana sustantiva. Diana López participó en la selección de la información, su apropiación y la redacción del blog. Además, con el apoyo de Angelina Mijares y Arlette Morales, se realizó la adaptación del lenguaje, así como la supervisión y revisión del texto final.

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