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¿Cómo evitar el plagio académico?

¿Sabías que la deshonestidad no es la principal causa para que exista el plagio en estudiantes? Según los datos del Reporte de encuesta sobre percepción del plagio en la UNAM (2013), la principal justificación es el desconocimiento, pues el 65% de los alumnos afirmó que no saben que se debe citar siempre.  


Por su parte, el avance de las inteligencias artificiales generativas ha transformado la manera en que se producen textos académicos, en el artículo El uso del ChatGPT en actividades académicas por parte de docentes universitarios, se menciona que la ética académica en el contexto actual de la educación superior se enfrenta a una transformación  profunda debido a la integración masiva de herramientas de inteligencia artificial (IA) y resalta que una de las principales preocupaciones éticas es el impacto de la IA en la autoría de los trabajos académicos e investigativos, pues el uso de estas herramientas genera dilemas sobre detecciones de similitud y políticas institucionales.



En este nuevo escenario, el debate sobre plagio y antiplagio requiere un enfoque metodológico que trascienda la lógica punitiva de “vigilar y castigar” y promueva, en cambio, una formación ética y responsable en el uso de estas herramientas.


Similitud no es igual a plagio


Uno de los puntos más relevantes en esta discusión es distinguir entre similitud textual y plagio. De acuerdo con la Dra. © Itzel Lugo Sánchez, quien coordinó la clase de la que parte esta sesión, los softwares de detección no identifican plagio como acto ético-jurídico; únicamente detectan coincidencias textuales o patrones similares. Determinar si existe plagio requiere un análisis cualitativo humano que verifique si la fuente fue citada correctamente y si hubo intención de apropiación indebida.


Por ello, no basta con observar el porcentaje que arroja un reporte (21%, 40% u otro valor). Es indispensable revisar el contenido del informe para descartar “falsos positivos”, como nombres institucionales, frases metodológicas comunes o referencias correctamente citadas.


El uso profesional de la inteligencia artificial exige tomar una postura clara: ¿será tratada como una herramienta bajo control humano absoluto o como un agente no humano que interviene de manera reflexiva en el proceso de escritura? Esta decisión implica asumir responsabilidad sobre el resultado final.


Ante la imposibilidad técnica de detectar con total certeza si un texto fue generado por IA, la mejor defensa del investigador es la autoría situada: conocer su propio estilo, sus patrones de redacción, su estructura argumentativa y su voz académica. Desarrollar un estilo personal —con conectores recurrentes, ritmo propio y coherencia conceptual— reduce la dependencia de estructuras genéricas propias de los modelos de lenguaje.


Declaración ética y transparencia


Una práctica clave en este contexto es la declaración ética del uso de IA. Informar qué herramientas se utilizaron, con qué propósito y bajo qué límites fortalece la transparencia académica y protege la integridad del proceso investigativo. La ética no radica en ocultar el uso de tecnología, sino en explicitar cómo se integró sin sustituir el razonamiento teórico-metodológico del autor. Una declaración responsable debe incluir:


Fines y funciones: Especificar en qué tareas se integró la IA. Por ejemplo, búsqueda y sistematización de referencias, análisis de documentos, corrección de estilo o apoyo en la organización de datos.


Rol asignado a la IA: Aclarar si se utilizó como una herramienta técnica bajo control humano total o como un agente no humano con un papel reflexivo dentro del proceso de escritura.


Límites y verificación: Reconocer los alcances y riesgos de la herramienta, especialmente la posibilidad de “alucinaciones” (invención de datos o referencias), y declarar que se realizó una verificación humana obligatoria de cada fuente y contenido generado.


Ubicación institucional: En artículos científicos, esta declaración suele incorporarse dentro del apartado metodológico, siguiendo las directrices de revistas y universidades.


Preservación del estilo propio: Parte de la responsabilidad ética consiste en demostrar que el texto conserva la voz del autor. Esto implica diseñar prompts contextualizados y personalizados, evitando estructuras genéricas propias de los modelos de lenguaje.



Herramientas para experienciar


La propuesta formativa de la tesiasesora Itzel se basa en la experienciación: un proceso en el que estudiantes, investigadores y docentes interactúan directamente con plataformas de detección y generación de texto para comprender sus alcances, limitaciones e implicaciones. La intención no es prohibir la IA, sino aprender a integrarla sin comprometer la autoría académica.


Las plataformas de detección de similitud analizadas en Tesicafé se organizan según su función principal:


  1. Detección de similitudes y uso de IA


    Compilatio, empleada en contextos institucionales como la UNAM, permite diferenciar entre similitudes sintácticas (copia literal o cambios mínimos) y similitudes semánticas (paráfrasis elaboradas).


    Turnitin y Authenticate se posicionan como plataformas estándares para la deteccion de plagio en revistas científicas y espacios académicos.


    Zero GPT y JustDone, aunque presentan limitaciones técnicas y, en algunos casos, operan como gancho para contratar servicios comerciales de “humanización” de textos.


  2. Generación y refinamiento de texto


    ChatGPT y Perplexity se utilizan para búsquedas iniciales, resúmenes o redacción guiada mediante prompts específicos.


    NotebookLM permite cargar documentos propios y analizar patrones estilísticos, lo que facilita la construcción de prompts personalizados y coherentes con la autoria academica de quien investiga.


Más allá del control tecnológico


El enfoque de nuestra nota concluye que ningún software puede sustituir el juicio crítico ni garantizar por sí solo la integridad académica. La tecnología detecta similitudes; la ética y la interpretación siguen siendo humanas.


En la era de la IA generativa, la defensa más sólida frente al plagio no es únicamente el antiplagio automatizado, sino la formación metodológica, el pensamiento crítico y la consolidación de una voz académica propia. La autoría no se delega: se construye.


Te invitamos a consultar el nuevo número de la Revista Tesicafé, donde analizamos de manera crítica el panorama actual del plagio y los desafíos éticos en la investigación académica en tiempos de inteligencia artificial. En esta edición encontrarás entrevistas, herramientas metodológicas, recursos educativos y reflexiones que te ayudarán a fortalecer tus procesos de escritura, citación e investigación responsable. 


Dale play y complementa a nota con nuestro podcast de Tesitips:



Esta nota fue elaborada con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial (ChatGPT), utilizadas para mejorar el tono periodístico, la sintaxis y la creación de infografías. Asimismo, se empleó Google Notebook para identificar los puntos clave (bullets) de la sesión Plagio y antiplagio del Seminario de IA para la investigación, 2.ª edición, así como para apoyar la redacción de la infografía principal.


No obstante, el proceso contó con una intervención humana sustantiva. Diana López participó en la selección de la información, su apropiación y la redacción del blog. Además, con el apoyo de Angelina Mijares y Arlette Morales, se realizó la adaptación del lenguaje, así como la supervisión y revisión del texto final.

 
 
 

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